La catarata congénita o infantil es un tipo de catarata que aparece en niños menores de un año.
Causas
Las cataratas congénitas pueden ser causadas por anomalías cromosómicas, enfermedades metabólicas, infección intrauterina u otra enfermedad materna durante el embarazo. Las cataratas congénitas también pueden ser una anomalía familiar aislada o genéticamente trasmitida.
Las cataratas pueden localizarse en el centro del cristalino (nucleares) o pueden afectar el tejido del cristalino por debajo de la cápsula anterior o posterior del cristalino (subcapsulares o corticales). Pueden ser unilaterales o bilaterales. Al igual que en otras cataratas, la opacidad del cristalino obstruye la visión.

Diagnóstico
El diagnóstico se sospecha durante el examen ocular de rutina al nacer y en las consultas de control. El oftalmólogo realizara posiblemente una ecografía del ojo para confirmar el diagnóstico de una catarata y asegurar que no haya otros problemas estructurales que afecten la retina.
Síntomas
El principal síntoma de la catarata es la baja agudeza visual. Sin embargo, en los niños pequeños la catarata puede pasar desapercibida, sobre todo si es unilateral ya que el niño puede ver con el otro ojo. Los síntomas que pueden alertar a los padres o al pediatra son: leucocoria (reflejo blanco de la pupila), nistagmus (movimientos rítmicos oscilantes de los ojos que denotan una baja visión), estrabismo (desviación de los ojos) o fotofobia (molestia anormal a la luz).

Tratamiento
El tratamiento de la catarata congénita es quirúrgico y consiste en la extracción del cristalino opaco y el implante de una lente intraocular. Las cataratas bilaterales densas deben ser operadas entre las 4-10 semanas de edad.
Las cataratas bilaterales leves pueden no precisar cirugía hasta más tarde o incluso nunca. La catarata unilateral densa requiere una cirugía más urgente por el riesgo de desarrollar un ojo funcionalmente disminuido. En el descubrimiento de una catarata congénita unilateral después de varios meses del nacimiento no está indicada la cirugía.
Tan importante como el tratamiento quirúrgico es la rehabilitación postoperatoria que consistirá en la adecuada corrección con gafas, así como el tratamiento de la ambliopía (ojo flojo) para la recuperación de la agudeza visual.
