La conjuntivitis vírica es una inflamación aguda de la conjuntiva provocada por un virus. La conjuntiva es la mucosa transparente que recubre la parte externa del ojo y el interior de los párpados, desempeña un papel protector del globo ocular. Frente a una agresión viral la inflamación de la conjuntiva provoca hiperemia, es decir la dilatación de los vasos sanguíneos lo que le da al ojo el color rosado o rojo, propio de las conjuntivitis. Usualmente afecta un ojo y luego se pasa al otro.
La conjuntivitis vírica es el tipo más común de conjuntivitis, está asociada en el 80% de los casos a una infección respiratoria o a un resfriado común.
La conjuntivitis vírica suele durar entre 1 y 3 semanas (en los casos graves). Aunque puede aparecer en cualquier momento del año; su presencia es más habitual durante el inicio de la estación fría (otoño e invierno).

Síntomas
Los síntomas más comunes de la conjuntivitis vírica son los siguientes:
- Picor o escozor en el ojo.
- Sensación o necesidad de rascarse el ojo de forma continuada.
- Enrojecimiento de la parte blanca del ojo.
- Inflamación del ojo.
- Lagrimeo más abundante de lo habitual.
- Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello y detrás de las orejas.
- Fotofobia o sensibilidad a la luz.
Diagnóstico
El médico puede determinar si el origen de la conjuntivitis es viral o bacteriana haciendo un análisis de los antecedentes del paciente, de sus síntomas y una exploración ocular con lámpara de hendidura con tinción de fluoresceína de la córnea.
En algunos casos se manda un cultivo a analizar para poder determinar el tipo de virus responsable de la conjuntivitis, o confirmar si es o no una conjuntivitis bacteriana.

Tratamiento
El tratamiento de la conjuntivitis depende de su causa. Es imprescindible consultar a un oftalmólogo para determinar el tipo de conjuntivitis y que le pueda prescribir el tratamiento adecuado.
En los casos de conjuntivitis vírica, el tratamiento está enfocado a mejorar la calidad de vida del paciente y a evitar complicaciones.
