La Degeneración Marginal Pelúcida es una patología de la córnea progresiva y no inflamatoria, se caracteriza por inducir una deformación de la misma, y en la mayoría de los casos es bilateral.
Además, no está clara su etiología ya que se suele confundir con el queratocono. A diferencia del queratocono, la deformación se presenta en la región inferior de la córnea.

Causas
La DMP es una enfermedad idiopática (cuya causa realmente se desconoce o irrumpe de forma espontánea) y de carácter no inflamatorio.
Signos y Síntomas
Disminución de agudeza visual (esta condición es bilateral, pero suele haber distinto grado de afectación). Es asintomática hasta que se percibe el deterioro de la visión.
Sin embargo, en casos raros, la DMP puede presentar una pérdida de visión de inicio repentino y un dolor ocular insoportable, que se produce si el adelgazamiento de la córnea provoca una perforación.
Aunque la DMP suele afectar a ambos ojos, se han registrado algunos casos unilaterales.
Normalmente, la Degeneración Marginal Pelúcida, no presenta vascularización de la córnea, cicatrices ni depósitos de lípidos.

Diagnóstico
Para su diagnóstico es imprescindible un análisis topográfico de la córnea, para así también estudiar la evolución de la alteración de su curvatura y su espesor, permitiéndonos indicar la mejor opción terapéutica en cada caso.
Así mismo, para diferenciar bien esta patología, se debe realizar un exhaustivo estudio con lámpara de hendidura y con OCT. Esto es importante para determinar correctamente el tipo de adelgazamiento corneal y su localización.
Tratamiento
Al igual que con el queratocono, los pacientes que padecen degeneración marginal pelúcida pueden compensar su visión mediante la adaptación de lentes de contacto especiales (rígidas gas permeables “RGP”, esclerales, híbridas o sistemas “piggy-back”). También puede tratarse quirúrgicamente con anillos intraestomales o implantes de lentes intraoculares; y crosslinking.
