Los escotomas son áreas de ceguera parcial en el campo visual, ya sea de forma temporal o permanente, unilateral o bilateral, con la capacidad de afectar o no la visión. Pueden presentarse como puntos oscuros, luminosos, o incluso arcos de luz, ya sea estáticos o intermitentes. En algunos casos, pueden influir en la percepción de ciertos colores, y en otros, se requiere una luz intensa para una visión clara.
Los cambios en la visión, como puntos ciegos, halos alrededor de las luces, falta de nitidez o oscurecimiento visual, siempre deben ser evaluados por un profesional médico en oftalmología. Estos cambios pueden indicar una enfermedad ocular, envejecimiento, lesiones o incluso condiciones sistémicas como la diabetes, que afecta múltiples órganos.

Causas:
Los problemas visuales pueden ser resultado de diversas condiciones, tales como:
- Presbiopía.
- Cataratas.
- Retinopatía diabética.
- Degeneración macular.
- Infección, inflamación o lesión ocular.
- Desprendimiento de retina.
- Neuritis óptica.
- Accidente cerebrovascular.
- Tumor cerebral.
- Sangrado intraocular.
- Glaucoma.
Diagnostico:
Es esencial realizar un campo visual o campimetría para evaluar de manera precisa la extensión y características de los escotomas.

Tratamiento:
El abordaje terapéutico implica tratar la enfermedad subyacente que origina los escotomas, con el objetivo de frenar su progresión y prevenir complicaciones. No obstante, la pérdida de visión asociada a enfermedades como el glaucoma o la degeneración macular no es recuperable.
En situaciones donde los escotomas afectan la visión central de manera significativa, y su tamaño limita considerablemente la capacidad visual, se recurre al uso de ayudas visuales de manera paliativa. En este contexto, se recomienda la utilización de lupas como una opción viable.
