El síndrome de ojo seco es producido por una deficiencia crónica de la lubricación y humectación en la superficie ocular. Sus consecuencias pueden abarcar desde una leve irritación hasta una inflamación significativa, e incluso aparición de cicatrices.
A parte de llamarse síndrome de ojo seco, enfermedad del ojo seco, o simplemente ojo seco, existen otros términos para describir el ojo seco.
- Queratitis Sicca: Se usa para describir la resequedad e inflamación de la córnea.
- Queratoconjuntivitis Sicca: Describe el ojo seco que afecta a la córnea tanto como a la conjuntiva.
- Síndrome de disfunción lagrimal: Enfatiza que una calidad inadecuada de lágrimas puede ser igual de importante que una cantidad inadecuada.
Síntomas
Los síntomas más comunes son:

Otro síntoma común es el denominado como “sensación de cuerpo extraño”, es la sensación de tener arenilla o algún objeto, partícula material dentro del ojo.
Y aunque no lo parezca, los ojos llorosos pueden también ser un síntoma, esto debido a que algunas veces la sequedad de la superficie ocular sobrestimada la producción de lágrimas como un mecanismo de protección.
Causas
Con el fin de mantener los ojos en buena condición, visión y comodidad, es esencial que tengan una capa lagrimal adecuada y uniforme. Las lágrimas lavan la superficie del ojo para mantenerlo humectado, y eliminar polvo, residuos y microorganismos que pueden afectar la córnea.
La película lagrimal está conformada por tres componentes muy importantes, un componente graso, uno acuoso y por último uno mucoso. Cada componente de la película lagrimal cumple una función en específico. Entonces cualquier problema con alguno de estos componentes puede tener como consecuencia una inestabilidad lagrimal y ojos secos, según el componente afectado.
Diagnóstico
La única manera de saber con exactitud si se padece del síndrome de ojo seco, será mediante una evolución por un profesional de la salud visual, el cual hará una o más pruebas con el fin de diagnosticarlo.

Tratamiento
Existen varias opciones eficaces de tratamiento, en la mayoría de los casos, el uso regular de lágrimas artificiales y pequeñas modificaciones en nuestros hábitos pueden mejorar esta condición.
En otros casos el profesional de la salud puede recomendar algunos otros medicamentos que sustituyan la deficiencia en la producción de lágrimas y procedimientos para evitar la eliminación de las lágrimas.
