TOXOPLASMOSIS OCULAR

La Toxoplasmosis es una enfermedad causada por la infestación por Toxoplasma Gondi, que es un parásito intracelular que tiene un complejo ciclo de vida en el que el humano, junto con otros animales como los cerdos, aves u ovejas, participa como huésped intermediario y siendo el gato y otros felinos los huéspedes definitivos.

La infección suele contraerse al comer alimentos contaminados o carne mal cocida, exponerse a heces de gatos infectadas o mediante la transmisión de madre a hijo durante el embarazo.

Síntomas

El paciente puede presentar miodesopsias (moscas volantes) y visión borrosa principalmente, pero también puede haber baja de agudeza visual cuando la mácula está comprometida o existe una inflamación vítrea severa, sensibilidad a la luz, enrojecimiento de los ojos, lagrimeo. Dolor de cabeza, fiebre o cansancio son otros de los síntomas más frecuentes.

La Toxoplasmosis puede dañar la retina, que es la capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo, dejando una cicatriz.

Diagnóstico

La toxoplasmosis ocular se diagnostica clínicamente y se basa en los hallazgos oculares y pruebas de laboratorio.

Tratamiento

Esta es una enfermedad en la que se produce destrucción retiniana por proliferación del parasitó asociada a una inflamación de toda la cavidad ocular debido a la reacción de hipersensibilidad. Los objetivos del tratamiento se enfocan en eliminar rápidamente el parásito y reducir el proceso inflamatorio para limitar el daño a la retina, además de prevenir futuras recidivas y evitar la diseminación del parásito.

La fotocoagulación láser es otra alternativa que solo debe utilizarse cuando hay formas más resistentes de toxoplasmosis ocular, también cuando hay una intolerancia o complicaciones por el tratamiento médico. El tratamiento láser no previene recurrencias pero aumenta el tamaño de la cicatriz.

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